21 mayo, 2008

El desacierto, no es la solución. Hay que acertar en las soluciones.



Es incongruente querer defender el respeto social y al tiempo proporcionar elementos discriminatorios y desestabilizadores, es algo que por su propia lógica no tiene ni sentido ni fundamento; eso sería, cuando menos, un “atentado” contra derechos naturales y contra principios de convivencia y respeto, toda vez que, el respeto (valga la redundancia) es una premisa de reciprocidad humana incuestionable. Empecinarse en establecer razones dentro del marco de la desinrazón abusando de discriminaciones improcedentes y corrosivas es provocar situaciones indeseadas, es no querer reparar situaciones deleznables, es dar la espalda a las soluciones lógicas, justas y equilibradas racionalmente, provocando la desembocadura en caótica desestabilidad de principios racionales de convivencia.
El lenguaje de la medida, tiene su universalidad, y por tanto, en las relaciones humanas, siempre se ha dicho y se dirá que se debe tener una misma vara para medir, caso contrario la precisión de la medida sería, inevitablemente, cuestionada. A las cosas hay que darles la importancia que tienen, y mucho más aún cuando se pone en juego el respeto a las personas y sus derechos humanos inherentes. De tal forma que no hace falta ser ni instruido, ni docto, ni inteligente para ver que es discriminación pura y dura la imposición de diferente condena ante un mismo hecho, como tácitamente se establece en cuestiones de violencia doméstica. Es imposible no abundar en lo hartamente referido por medios y más medios, gente y más gente (y dicho de paso, todos no pueden estar equivocados); si de un tiempo a acá un mismo hecho era delito para el hombre y falta para la mujer (desigualdad injustificada, y discriminación atroz, se mire como se quiera...), lejos de intentar solucionar tal error (como es correspondiente a un estado de derecho), se abunda en el mismo acrecentándolo en discriminación, clara desigualdad e incongruencia, estableciendo un “seis contra tres”. ¿Cómo se pretende corregir error con error? ¿Qué resultados son los que se esperan obtener? ¿Cuál es el fundamento para tan clamorosa desigualdad?, por más que se piense no cabe razón humana, a no ser que haga falta ser eruditos para entender de cuestiones de común y elemental justicia social. Tampoco se entiende, que para allanar un camino, limpiándolo de piedras, sea necesario poner más piedras en medio; esto, a todas luces, resulta cuándo menos incomprensible. Pero, al parecer, no es así como se debe pensar, a juzgar por los acontecimientos... A lo mejor no se está en el camino correcto para poner “paz” y “orden” en cuestiones de calado doméstico-familiar, a lo mejor no son las leyes vigentes correctas o lo correctas que deberían ser; a lo mejor no son las leyes las correcciones oportunas y si lo son la instrucción cultural, humana y en su fundamentación más honda la educación. Es tan elemental tal principio, que prestarle toda la atención posible y más, aún sería insuficiente, dada la continua dinamicidad de cambio de la sociedad actual.
La violencia es deleznable, venga y provenga de dónde sea; también lo es en sus amplias extensiones y condiciones, no sólo físicas, sino psíquicas, morales y afectivas, es por lo que hay que atender el “amplio” espectro que abarca, para con tino humano, racional e inteligente acertar con el antídoto que contrarreste el fatídico veneno que utiliza. Incuestionablemente se debería huir de “placebos circunstanciales y mediáticos”, envueltos en medidas desacertadas que más que aproximar al equilibrio, desequilibran en desigualdad y no son remedio ni a corto, ni a largo plazo. (Nitomarco)

09 mayo, 2008

Ya tengo “mis” derechos humanos; sólo “falta” que se respeten...



¿...¿Qué parte de “igualdad”, le corresponde a la coparentalidad?...?
¿En qué “planta”, del ministerio de la “igualdad”, ha de presentar sus credenciales y reivindicaciones la coparentalidad?
La Custodia Compartida, la Coparentalidad, el derecho a padre y madre, el derecho de ambos progenitores a su derecho de padres, el derecho (recíproco entre padres e hijos de la “separación”) a compartir el afecto, la protección, la educación, la atención más próxima, entrañable y cercana, el derecho a la convivencia sin limitaciones, ni miedos, ni “convulsiones”, ni amenazas, ni manipulaciones, ni privilegios unilaterales, ni “ “discriminaciones “obscenas””, ni señalamientos contra impunidad de parte, el derecho a sentir cada día el apoyo recíproco padre/hijo, el derecho de igualdad, el derecho a los derechos humanos fundamentales (que “no hay ni que crearlos, ni reinventarlos” ( sólo hay que defenderlos y protegerlos...), el derecho inquebrantable; en suma; a vivir con lo que en justicia, humanidad, equidad, equilibrio afectivo y no discriminación corresponde y pertenece a progenitores e hijos.
Este podría ser (y los habrá con más contenido, con más estructura teórica, con más base lingüística, con más fundamento científico, con todo lo que se quiera...) el preámbulo de una hoja de ruta para esta causa (la Coparentalidad) tan dejada de lado, tan obviada, tan escondida, tan despreciada, tan escarnecida por la discriminadora “igualdad”, tan utilizada por y de parte; consintiendo ya excesivo tiempo que en sus entresijos se haya desarrollado toda una maquinaria de desprecio (indiscriminado) contra el padre (por ser hombre, en el espacio de la “igualdad”) sometiéndolo al desamparo más deshumanizante ; y esto, cuándo menos, en esta sociedad de “igualdad”, no deja de resultar irónico y cómico...
Desde la ignorancia; quizás; pero con la cruel amenaza del sufrimiento diario (sin pretender dar lástima; antes al contrario; con la tranquilidad que da el saber que se tiene gran parte de razón y que se lucha por una causa justa, en defensa de cientos de hijos dejados a su “mutilación” afectiva por un sistema de igualdades, y contra la dejadez ignominiosa de quienes... no deberían consentir que tal situación esté presente en nuestra evolucionada y “moderna sociedad” y cohabite codo con codo con todos nosotros en nuestra vida diaria) uno no puede por más que evidenciar el abandono político (pues en su mano está el legislar, corregir, deshacer entuertos legislativos, planificar coherencia social, erradicar discriminaciones lesivas y perniciosas para personas que merecen el respeto a sus derechos fundamentales como el que más, y que por ser separados o divorciados o víctimas de quiebras afectivas, no son ni apestados, ni criminales, ni verdugos; lo que lleva a reclamar que no es de recibo se consientan distintas varas de medir para la misma tela...) en que deambula, por los extrarradios de la telaraña social, la Custodia de los hijos tras la separación y/o ruptura (de la que nadie estamos exentos) afectivo/convivencial de sus progenitores.
...Derechos humanos, ya existen, y existen desde siempre en las sociedades evolucionadas, justas y democráticas, la nuestra es una de ellas y los tiene..., por tanto, todo es cuestión de poner orden en el respeto de tales derechos, no cayendo en abandono o en desconsideraciones que los lesionen o conculquen.
La Coparentalidad, no es una figura social de nueva invención, ni un capricho de la “naturaleza”, ni un producto mediático de mercado...; no, es un derecho en humanidad, del que se ven despojados cientos de padres, hijos y familiares (víctimas, desgraciadamente, de las separaciones de pareja) en un sistema social discriminatoriamente atendido.
Hoy por hoy, sería incomprensible que ninguna de las “secciones” del ministerio de la igualdad, atajara este abandonado problema que ya ha dejado y continúa dejando (a día de hoy) graves lesiones afectivas, sociales, familiares, y de personalidad, en hijos inocentes y padres y familias honestas y honradas. (Nitomarco)

24 abril, 2008

¿Se puede...? ¿...demandantes de igualdad?



¿Es aquí dónde se apuntan los demandantes de igualdad?
Señora Ministra, ¿ si estoy en el lugar adecuado ?, he aquí mi solicitud de inscripción con angustiosa desesperanza:
Mi nombre y otras señas de identidad, son: Custodia Compartida (también conocida como Coparentalidad), mayor de edad, nacida, criada, crecida, desconsiderada, obviada y residente en España, acogida a la Constitución del 78, mayor de edad, con demasiadas canas y muchos años de reivindicación de derechos naturales para estar postergada en soledad, abandono y desamparo (de ahí mi angustia)...
Lucho, incansablemente, contra la monoparentalidad y contra el desatino y pasividad, en tal lid, de gobiernos indolentes e incombustibles en desprecio que con verborrea fácil enarbolan “igualdad” con frivolidad “irónica”.
Protesto, sin desaliento, contra la monoparentalidad y pido su defenestración, porque (y “estoy” plenamente convencida) lejos de beneficiar, lo que hace es alimentar guetos, minar afectividades y repercutir de forma exageradamente negativa sobre muchos hijos/as que quedan al lesivo y libre albedrío de orfandad institucionalizada de padre o madre (clamorosa y escandalosamente mayor, de padre) bajo soberbia desigualdad e indiscriminado beneficio jurídico; protesto contra las unilateralidades parentales porque agreden al progenitor no custodio convirtiéndolo en padre o madre de y por turnos, padre o madre de fin de semana, padre o madre al fin, de ocasión, padre o madre convertido en simple mercancía de oferta...
Abogo por el final definitivo de la monoparentalidad por costumbre al uso, en la que padres no custodios e hijos monoparentalizados son los grandes perjudicados tras las separaciones, quedando en gravísima situación de discriminación, desigualdad, desequilibrio y desamparo jurídico y afectivo. “Significo”, que una ley que quiere (o pretende) ser rica en contenido práctico de igualdad, ha de serlo en equidad, y esa equidad es la que desde “mi convicción” puedo ayudar a conseguir como Custodia Compartida.
Soy, demandante de igualdad porque ya mucho tiempo, demasiado tiempo diría yo, deambulo errante de un lado para otro sorteando toda clase de obstáculos de “sobra conocidos” por sociedad y gobierno, como: leyes de incongruente configuración e inadaptadas a las realidades sociales actuales, injusticias jurídicas de “género” y contra “género”, padres honestos aplastados en sus derechos parentales por prejuicios trasnochados en el tiempo y en la época, hijos/as atenazados en el despotismo inconcebible de oscuras e irreales igualdades; y, todo, por escasez de voluntades con dosis de escaparatismo conducente a caminos de discriminación que desorientan la realidad dejando indefensos a los más débiles, los “hijos de la separación”.
Estos son, pues, los motivos que me mueven a inscribirme, en su reciente ministerio, como demandante de igualdad . No obstante, no puedo disimular mi escepticismo ante la importancia que se me puede dar o la indiferencia con la que se me puede tratar (situación esta última a la que; por desgracia; estoy acostumbrada) por plantear inconveniencia e incomodidad electoralista, e incluso “incompatibilidad feminista”, toda vez que si eso fuera así desarmaría la “espectacularidad” creada y quebraría el equilibrio de la verdadera igualdad.
De una u otra forma, quede aquí una reflexión del escritor y político francés Montesquieu: “La democracia debe guardarse de dos excesos : el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema que la conduce al despotismo.” (Nitomarco)

21 abril, 2008

Salvavidas de “los hijos de la separación”.



Me invade una duda, una gran duda, y me hace plantarme una pregunta, una gran pregunta: ¿qué pensará el nuevo “gobierno de la igualdad”, de la Custodia Compartida?. Tengo enorme curiosidad, como ciudadano, por saber que pasos va a dar la nueva ministra y ministerio para paliar la desinrazón de una monoparentalidad instituida, de facto; tras producirse una separación, divorcio o ruptura de pareja; a día de hoy, por un gobierno que en tal materia evita pronunciarse, juega a ignorar y prefiere dejarse llevar por inercias legislativas.
¿Tendrá la joven nueva ministra alguna innovación prevista, para tal discriminada situación? ¿habrá incluido en su hoja de ruta alguna igualdad para tal desigualdad?
Son muchos los progenitores, padres y madres honrados ( porque hay otros, rentabilizadores y explotadores del divorcio, la separación y los negocios a tales situaciones asociados como la falsa denuncia y otras sucias técnicas coercitivas, dilapidadoras de afecto y soeces, que son la escoria y la sombra siniestra de los honestos), discriminados y desprotegidos (padres, en un número muy superior y muy significativo a madres, en este país) que están a la espera de que algún gobierno demuestre que realmente le importan las desigualdades, con o sin ministerio.
Son muchos los niños/as, hijos/as que sufren en el más absoluto abandono los nefastos efectos de “orfandad” impuesta por decreto de monoparentalidad (en este país de la “igualdad”).
Por tal situación, al igual que cientos y cientos de padres, hijos y familiares, este ciudadano, no deja de preguntarse, si realmente el ministerio de la igualdad será el “salvavidas” definitivo del derecho de los “hijos de la separación” a tener padre y madre de por vida (al igual que los demás), ya que ellos, no se divorcian, ni se separan, ni rompen y tienen derecho a ser iguales, defendidos y protegidos como cualquier ciudadano. (Nitomarco)

06 abril, 2008

La ley de divorcio está carcomida.



La ley de divorcio 2005 cada día más carcomida; habida cuenta que desde hace mucho, mucho tiempo, ya venía seriamente atacada del “insecto” de la disfuncionalidad jurídica y de la injusta discriminación en materia de familia; coarta la igualdad, conculca derechos y agrede la legitimidad de los progenitores (muy particular y estrepitosamente la del padre, evidentemente por ser hombre), creando una grave disfunción de la parentalidad, toda vez que concentra beneficios soezmente perniciosos, unilaterales y discriminatorios en la mujer (madre) contra el hombre (padre), al tiempo que a este le asesta un golpe de gracia confiscándole sus derechos más inherentes (el derecho a sus hijos, a su educación, a su cariño, a verlos crecer, a sentirlos cerca, a darles su apoyo), condenándolo al amor paterno por turnos, horas y entregas, y denigrándolo con el sucio y consentido ardid de la monoparentalidad institucionalizada. ...Esto y muchas cosas más y muy graves, delicadas y de denostación imnominiosa, es a las que el padre discriminado y al albor de prepotentes feminismos (“apadrinados”, incluso, con habilidad bañada en hipocresía socio-política), que no reparan ni tan siquiera en el atropello de la afectividad de los inocentes hijos, está y queda expuesto al arbitrio de la desinrazón cuando, tras la separación, empieza el calvario de una carrera de obstáculos en pos de defender sus y los derechos de sus hijos, que quedan por imposición legal a merced de la manipulación, en un elevadísimo porcentaje, de (también en un elevádisimo porcentaje -valga la redundancia-) perversas, protegidas y consentidas madres custodia... Los aditivos con que se cocina la desidia de los citados cientos de padres e hijos presos de las redes del trasnochado sistema de divorcio, son conocidos en todas las esferas y entornos políticos, sociales, jurídicos y de familia; pero a decir verdad, a nadie parece interesar; o dicho de otro modo; a nadie interesa que tal causa cese en su epidemia y deje de enfermar la afectividad de los implicados. Es cuestión seria y precisa de atención con urgencia preferencial, por parte del gobierno, la definición concisa, equitativa, limpia, honesta, justa y repleta de equilibrio humano, de una ley que en el marco de las separaciones de pareja, rupturas o divorcios, erradique la discriminación de los progenitores por su condición de padre o de madre, otorgue los mismos derechos e igualdad de disfrute de los mismos al hombre o la mujer (al padre o la madre) y atienda con real humanidad y con decente justicia los derechos de los hijos, liberándolos de la imposición de orfandad del progenitor no custodio, cosa que sólo puede darse con la definición clara de la “fórmula” específica de la Custodia Compartida, haya o no acuerdo entre progenitores y haya o no comunicación entre ellos tras quedar truncada la relación.
Es, pues, tarea del gobierno de turno, y de los políticos, coger (de una vez por todas) “el toro por los cuernos”, quitarse la máscara, los escrúpulos y los argumentos rancios, sin fundamento, e hipócritas, y poner nombre y apellidos a una ley que en justicia haga de una vez ejercicio de ella dando a padres e hijos lo que por naturaleza y por racionalidad social, humana y moral les corresponde, el derecho a ver, en equidad, crecer a sus hijos con la calidad y la cantidad de cariño que les corresponde y a estos el derecho a sus padres por reciprocidad natural.
Un sólo día, más, que pase, sin atenderse el derecho recíproco de afectividad convivencial entre padres separados e hijos, será una injuria a toda una sociedad y una seria desconsideración al derecho inherente de la persona. Y esto señores del gobierno y de la clase política dice muy poco en favor de quienes dirigen los designios (o creen que dirigen) de un país en modernidad y en progreso social. Es hora ya de dar la cara, señores del gobierno y sanar de una vez por todas la herida social del divorcio, su “gangrena” y su postración en la indiferencia, en una indiferencia social y jurídica que evidencia falta absoluta de sensibilidad humana en quienes deberían ser pródigos y generosos de y con la misma, por obligación y por ejemplo. ¿?. (Nitomarco)

28 marzo, 2008

Hijos de las separaciones y la alienación...



La desgraciada presencia de la alienación parental; a día de hoy; es un hecho cada vez más frecuente, evidente, tangible y palpable. El niño sufre las consecuencias, nefastas, de progenitores (custodios, en un muy alto porcentaje) posesivos, inmorales e inconsecuentes, que no aceptan que sus hijos, tras la separación o la ruptura , sigan queriendo (como es natural) y manifestando (como es natural, también) cariño y necesidad de cercanía afectiva por el progenitor no custodio. Esto es terrible, infame, incomprensible, y todo ello se evidencia en las maniobras macabras que indecentes progenitores pueden utilizar para hacerse con el “mando del barco” de la posesión absoluta del cariño de un hijo (tildando de monstruo al progenitor no custodio), sin importarle el daño irreparable y la desestructuración emocional y de personalidad que puede provocar en el mismo...
Y todo esto se sabe; y es tan viejo como el propio divorcio, la ruptura o separación de parejas; lo saben las Instancias y Administraciones: Educativas, Jurídicas, Sanitarias, Político-Sociales, los Gobiernos entrantes y salientes... Es, en suma, cuestión de dominio público. Y sin embargo, son ellos, todos; los que obvian la trascendencia de los acontecimientos; los que encargados, por obligación, de velar por la integridad y la defensa de los derechos de los menores, permanecen impasibles ante los devastadores “sunamis” de afectividades filiales y paterno filiales, siendo esto, cuando menos, una inmoralidad deleznable, censurable, recriminable e inadmisible a día de hoy.
Los efectos de las malas, perversas y desestabilizadoras influencias del progenitor alienante (reitero, en un elevadísimo porcentaje progenitor custodio) sobre los hijos alienados, son devastadores; y no es exageración; y cuándo se toman medidas, la mayoría de las veces es tarde y se actúa cuándo el daño está hecho, cuándo un menor más, o un adolescente más ha sido víctima de la indiferencia social y Administrativa... Y: ¿Quién y cómo repara el daño?, ¿a quién exigir responsabilidades?, ¿quién explica a ese menor o a ese adolescente que ha sido víctima de la indiferencia adulta, social, política y “humana”?
Si cuando se produce la separación de cualquier pareja, se diera predilección al análisis minucioso, ético y humano de las condiciones familiares y afectivas en que quedan los hijos, en vez de actuar arbitrariamente y por inercia, vaga inercia legal y administrativa, tirando de la monoparentalidad discriminatoria y lesiva, se evitarían las atrocidades a las que se ven enfrentados cientos de “hijos de las separaciones”. (Nitomarco)

19 marzo, 2008

Reos de la indiferencia "progresista".



Sobre fondo de paciencia y con letra de esperanza; aunque sin disiparse las zozobras que sin piedad la acorralan; son escrutadas las espectativas de un final favorable por derecho a la custodia de los hijos una vez rota la pareja. Y es que, no puede y no podrá ser de otra forma. Hay circunstancias y procedimientos que no pueden continuar soterrados en los rincones del desprecio de ejecutivos y políticos abúlicos. Estos deberían trabajar sin denuedo para que, el tercermundismo de su mediocre disposición al equilibrio y reconocimiento de sociedades en constante cambio y demandantes permanentes de atención a su reestructuración por derecho y necesidad social y humana, no se vean despojadas de los principios que permiten la liberación total y absoluta de etiquetas trasnochadas de matriarcados y/o patriarcados propios de épocas que la sociología, la antropología y la historia, ya han estudiado hartamente y son; eso; historia y referentes puramente histórico-culturales.
La modernidad, instalada en nuestros entornos y estructuras sociales, no puede quedar inhibida de parte importante de sus derechos y desarrollo social de los mismos, por perezosa e hipócrita desidia de unos pocos que luchan por su egoísmo personal; y su culo político; de espaldas a parte de ciudadanos que; a día de hoy; demandantes afónicos de la abolición de la inmisericorde monoparentalidad, que cada segundo de cada día, de cada semana, de cada mes, de (por abominable desgracia) cada año, sufren en la más absoluta e indecente soledad, el desprecio de políticos de “boca ancha”...
Para la coparentalidad por derecho, cada vez se hace más tarde y su angustia más amarga. Si del nuevo ejecutivo, hasta aquí, abúlico y cínicamente interesado, no sale, o de la nueva conformación política, no sale, la regulación racional de la coparentalidad, de la custodia compartida, habrá; desgraciadamente; que hablar, una vez más, de un cínico socialismo progresista, ocupado en quehaceres de poder y ajeno a las realidades sociales. Realidades que usadas a conveniencia, una vez seleccionadas, levantan votos polvorientos y pisan derechos inherentes a las personas.
¿Cuánto más ha de esperar el establecimiento definitivo de la Coparentalidad?. ¿En manos de quién está, nuevamente, el futuro de cientos de hijos, reos de la indiferencia política y de la hipócrita ideología progresista. (Nitomarco)

11 marzo, 2008

Daños sociales y realidades.



Daños sociales y realidades.
H
ijos monoparentalizados y “orfandad” institucionalizada.
Porque se consiente y admite por ley:
- La sucia trampa, de determinadas perversas madres-custodia, prendida en el dardo venenoso de una falsa denuncia, ampliamente acomodada en parámetros de violencia de “género”.
Porque, sin reparar en hechos, a él, al padre:
-Se le impone, sin pudor, por inercia y de oficio, una orden de alejamiento. Acomodada en parámetros de protección discriminatoria de “género”.
Porque él, el padre, carece de derechos de “género”, y en consecuencia:
-Se le priva, sin miramiento, del cariño de su/s hijo/s, convirtiéndolo en padre por entregas...
Porque ella, la perversa madre-custodia, acreedora de todo derecho de “género”:
-No repara en urdimbres... para obstaculizar los derechos, ya no sólo del padre, sino también de la familia paterna; en aras de deteriorar y si puede ser, romper, cualquier atisbo de cariño entre padre, hijo/s y abuelos...
Porque:
Él, el padre no-custodio, espera una concesión de Punto de Encuentro, cuya resolución (dilatada en el tiempo) no llega.
Y mientras:
-Un Padre, sin su/s hijo/s. Castigado por ser hombre.
-Un Padre, prejuzgado, sin derecho a presunción de inocencia, por estar enclavado en los parámetros de “género”, hombre.
-Un Padre, sin derechos de “género”, sufriendo en silencio.
-Un/s hijo/s, monoparentalizado/s, despojado/s “institucionalmente”; por hallarse en el equipo de los hijos de la separación y/o el divorcio; del derecho al cariño y cercanía de su padre.
-Un/s hijo/s, expuesto/s a la ruin y antojadiza manipulación afectiva de una perversa madre “de la ley de género”.
-Un/s hijo/s, manipulado/s, que verá/n mañana a un padre “injusto”, desaprensivo, malo...
-Una familia paterna destrozada, y arrollada por el rodillo discriminatorio de una ley de “género”.
... Y la obligada pregunta final:
-¿Hasta cuándo va a durar esta insensatez social, esta conculcación de derechos, y, esta irracionalidad política?
(Nitomarco) Por la Coparentalidad.

23 febrero, 2008

No más "guetos", ni más "genocidios".


La CUSTODIA COMPARTIDA, no admite ya:


  • Ni más demagogias.
    Ni más trabas.
    Ni más argumentos sin sentido.
    Ni más “fantasmas clínicos”.
    Ni más escusas de “conciencia”.
    Ni más teorías de conveniencia.
    Ni más “guetos” sociales.
    Ni más discriminación de género.
    Ni más vueltas de tuerca a la desigualdad.
    Ni más injusticias contra “género”.
    Ni más desprotección del menor.
    Ni más derechos humanos conculcados.
    Ni más desprecios a las realidades socio-familiares.
    Ni más daños afectivos, consentidos.
    Ni más máscaras de cinismo e hipocresía política ni de gobierno.
    Ni más dejadez jurídica.
    Ni más “cancha” (por intereses de la índole que sean) a movimientos feministas extremistas.
    Ni más permisividad a la injusticia imbuida en leyes equivocadas, inconstitucionales y/o no acordes con la sociedad actual.
    Ni más indefensión de los derechos naturales de los “hijos de la separación, o divorcio”.
    Ni más falsas igualdades.
    Ni más ascos a los millones de Padres-Madres (progenitores) que luchan por los intereses y el equilibrado desarrollo afectivo de sus hijos (“hijos; desgraciadamente; en esta sociedad política que los ignora y abandona a su suerte) de la separación, o divorcio.
    Ni más miradas de desprecio por encima del hombro a los Padres (progenitores) no custodios, arrinconados por la demoledora y consentida falsa denuncia, que tienen que soportar condenas sin juicio, ni presunción de inocencia, con la sola palabra de “ella”; sin que después, se les restituya ni en su honor, ni en su dolor; ni tampoco, y esto es muy grave, a sus hijos...
  • ...PORQUE:
    Señores políticos, de la “política”; del gobierno, y los “gobiernos”: cada noche que ustedes duermen tranquilos, es una noche más que cientos de Padres-Madres (progenitores no custodios) no descansan añorando el beso, el cuento y abrazo de buenas noches de sus hijos. Esos hijos que ustedes tienen a su lado cuándo y cuánto quieren, y que ellos (los no custodios) están “privados” del cuánto y el cuándo, estando supeditados; por la monoparentalidad consentida por ustedes; a unas cuantas horas (en el mejor de los casos) cada quince días.
    Si, si, señores políticos, gobernantes, y, a día de hoy; ironías de la vida; candidatos nuevamente a ambas cosas... Si, si señores: duerman y descanse ustedes tranquilos. Nosotros, los Padres-Madres (progenitores) no custodios, velaremos sus sueños (junto a los abuelos, también no custodios) mientras imaginamos, como se acurrucan contra nosotros nuestros hijos-nietos esperando el cuento y el beso de todas las noches, imaginarios...
    Si, si, señores políticos de las políticas “sociales” y de gobierno, cuánta más tregua le den a la no implantación, por ley, de la Custodia Compartida o Coparentalidad (como quiera-se llamarle) y, en consecuencia corrección de las leyes que hoy mal regulan y perjudican los derechos e intereses de formas concretas de familia; más largo e imnominioso será el “genocidio” consentido contra cientos de Hijos y Padres-Madres sometidos a voluntades de insolidarios y sordos dirigentes y políticos.
...Y, PORQUE:
“Mañana”, nuestros Hijos-Nietos hoy, querrán (exigirán saber y estarán en su derecho), una exhaustiva explicación de por qué se les segó; sin derecho; el derecho a una infancia y una adolescencia con Padre y Madre; por qué, y quién, los condenó con pasividad y “dolo” a orfandad afectiva, conculcando sus derechos inherentes como personas y como hijos; por qué se les obvió de forma tan execrable... (Nitomarco)

19 febrero, 2008

Hijos manipulados en las separaciones.



Graves y muy graves, son los problemas que asedian, desgraciadamente, a cientos de "hijos de la separación y el divorcio". Es lamentable y triste tener que hacer constantes referencias a tan cruel "holocausto". Los progenitores alienantes, ignoran las graves consecuencias que tienen estas deleznables conductas sobre los hijos inocentes y ajenos a las conductas adultas (determinadas y abominables conductas) tras la quiebra afectiva y convivencial de las parejas y/o unidades familiares.


Cuanto antes se adopten medidas que remedien esas desgraciadas batallas de progenitores alienantes contra el otro progenitor y, de forma desalmada, contra los inocentes hijos, antes se pondrá fin a situaciones sociales y familiares que no son propias de civilizaciones modernas. Es aquí, en este punto dónde cobra la máxima fuerza y necesidad la implantación por ley y de inmediato de la CUSTODIA COMPARTIDA.(Nitomarco)



La siguiente entrevista publicada en el Diario de León-León, Castilla y León, Spain:

"Un niño manipulado por sus padres tiene muchos problemas psicológicos"; apunta algunos datos, matices y perfiles que son bastante ilustrativos, referenciando el SAP. (Hacer clic en el enlace):